viernes, septiembre 17, 2010

Futbol

Yo no tengo nada contra el futbol. No voy a los estadios por la misma razón por la que no iría a dormir de noche a los subterráneos de la Estación Central de Milán (o a pasear por Central Park, en Nueva York, después de las seis de la tarde), pero, si se tercia, me veo un buen partido con interés y gusto en la televisión, porque reconozco y aprecio todos los méritos de este noble juego. Yo no odio el futbol, yo odio a los apasionados del futbol

Umberto Eco, Cómo no hablar de futbol, en Segundo diario mínimo

domingo, septiembre 05, 2010

Si digo que vi una cosa

Es cierto que al elegir los hechos, las imágenes y las citas, al caracterizar a las personas reales sobre las que escribimos, quienes realizamos reportajes trabajamos, en muchos aspectos, como los novelistas. Pero si tenemos en cuenta esa responsabilidad respecto a la historia y la promesa de ‘no ficción’ que hacemos a nuestros lectores, debemos atenernos a los hechos de la mejor forma posible. No debemos cambiar el orden de los acontecimientos ni siquiera ligeramente, ni sacar punta a nada que aparezca entre comillas. Todos cometemos errores. Nadie puede ver una situación en su conjunto ni ser totalmente objetivo. Todo el mundo tiene un punto de vista. Ahora bien, si digo que vi una cosa, es que vi esa cosa. No estaba en otra calle, en otro momento, ni me lo contó alguna otra persona mientras tomábamos una copa en el bar del hotel.

Timothy Garton Ash, citado por Alfonso Armada en Sombras sobre Kapuscinski

sábado, septiembre 04, 2010

Te poseeré

Cuando te encuentre, te poseeré...
Ese día, o a más tardar al siguiente,
te llevaré a la cama.
Sin pedirte permiso,
me acercaré,
tocaré todo tu cuerpo
y te poseeré.

Te dejaré con una enorme
sensación de cansancio
y sentirás voluntad
de entregarte al máximo.

Lentamente
te sentirás erizada
y te haré transpirar profundamente.

Te haré gemir y hasta llorar.

Te dejaré sin aliento,
sin aire
y tu cabeza conocerá
fuertes pulsaciones.

Mientras esté contigo,
no te sentirás
capaz de salir de la cama!!

Cuando yo termine,
me iré sin despedirme,
con la convicción de que,
un día volvere!!

Firmado: La gripe

| @marla1705

Epifanías

Contar epifanías. La epifanía (cito a Joyce) es "una subitánea manifestación espiritual, en un discurso o en un gesto o en un vuelo de pensamientos dignos de recordarse". Un diálogo, un reloj ciudadano que emerge en la niebla de la tarde, un olora coles podridas, algo insignificante que, de golpe, adquiere relieve, estas eran epifanías que Joyce registraba en su neblinosa Dublín.


Umberto Eco, El Milagro de San Baudolino, en Segundo Diario Mínimo.